lunes, 11 de febrero de 2008

A tu recuerdo

Desde el dia aquel
nunca mas volvio,
tu quizá no te acuerdes de mi, pero hoy en mi mente estas.

viernes, 8 de febrero de 2008

A unas páginas, la reflexión o lo que es lo mismo: ¿porque?

“Podrás volver a recuperar la ilusión cuando seas capaz de liquidar por completo las tinieblas del pasado.”

El relato de una ruptura emocional no se hace sin injusticia. No es para que la lea nadie conocido. No lo va a entender. Tampoco para la persona con la que se rompe, no es una carta. Ni siquiera para releerla después de haberlo escrito. Terminar una relación que ha ocupado una parte importante en tu vida es cortarte un pedazo de cuerpo. Esa evocación no tiene nada de poético. Es completamente real. En apariencia el cuerpo sigue íntegro pero su áurea está deshecha,
Tuvo que llegar un día para no continuar. Todos los finales están pre-escritos y no hay ningun final como hipótesis que prescriba del todo. Es el coco, es una de las concreciones de lo adverso que nos persigue. No podemos escondernos de ello.

Tras la ruptura se movieron muchas cosas que el simple hecho de variar la frecuencia, intensidad y sentimentalidad de nuestras citas. Se movió el mismo hecho de creer en el otro e incluso de experimentar la necesidad de explicarle razones.

Pero yo no iba a olvidarla ni ese iba a ser mi objetivo. Ella me dejaría lleno de anécdotas y de momentos que difícilmente igualaría con otros momentos de intimidad con otras personas. Ya no estaba dispuesto a seguir sufriendo por ella. Esa es la función de la ruptura: desconectarte del laberinto que te genera ansiedad, antagonismos insolubles y discurso estéril.

El temor a perder a alguien querido en primera línea de protagonismo sentimental termina por convertirse en una gestión del contacto, en una ciencia de la distanciación. Eso funciona sometiéndote a dosis menores a aquellos por quienes pusiste tu corazón en una balanza y antes de desangrarte del todo lo recuperaste para reempalmarlo de nuevo y dejar que siguiera latiendo para otros poemas.

La ruptura, que en un su primera mención tiene sabor a hiel, pasa a ser un recurso indispensable para continuar disponiendo de un equilibrio fundamental para vivir.

jueves, 7 de febrero de 2008

Recuerdo...

caminar a tu lado
acariciar tu rostro
recorrer todo tu cuerpo, todo
olvidar nuestras peleas para decirte cuanto me gustabas
lo sexy que te veías con solo la blusa roja
imaginar a tu lado las historias mas locas
navegar entre tu torso para hundirme en tu boca
acercarme a ti cuando necesitaba sentir tu cariño
recordar la noche anterior
esperarte en el parque de siempre
aquella noche en la que me atreví a besar tus labios
las mañanas de ejercicio entre los dos
meditar entre tus brazos
entenderte en las tardes cuando el día fue malo
no saber que tan tarde se nos hizo para regresar a casa
tenerte desnuda entre mis brazos
el mezcal de cajeta
nacer de nuevo tras morir en tu pecho
olvidar mis malos días solo, para terminar en buenas noches a tu lado
soñar despierto, mientras me observaba en tus ojos
admirar tu cuerpo como sabes que me encantaba verte
buscar tu manos cuando me sentía triste
empezar el día pensando en ti
saber que me amabas
contar los minutos para verte
una travesura cuando regresaste de Morelia
amanecer despidiéndome con un sabor a almibar
necesitarte cuando no te veía en las tardes
tener el privilegio de nacer contigo segundos después de morir en ti
aprender de ti cada tarde de conversación
fabricar sueños contigo a mi lado
abrir la puerta trasera, esa que daba al patio
leer tu mirada cuando te sobraba cariño
tu blusa roja, la holgada
aquella noche de sabado, cuando ambos no llegamos a la casa
mirarte sonrojada, en cada despues y en cada durante
empezar a caminar hacia ningún lado
hablarte a media noche
ignorar al mundo contigo
cada noche y cada mañana en Oaxaca
inventar pretextos para pedirte compañia
sentir tu corazón cuando me recostaba en tu pecho
terminar cada suspiro apasionado con otro mas pequeño
enojarme cuando alguien observaba justo ahí, donde morí
pasear por los mismos lugares como si fuera la primera vez
el lugar donde cada sabado aprendiamos algo nuevo
reir como niño con tus ocurrencias
oirte por las noches diciendo "buenas noches" en el auricular
desearte buenos días
el primer día
besar tus manos para decirte que te extrañé
observarte mientras el agua caliente caía por tu cuerpo
omitir los malos recuerdos cuando quería verte feliz a mi lado
la primera visita
verte dormir
incluirte en mis conversaciones, en mis sueños, en mis emociones
dormir pensando en tu sonrisa
aquella tarde que te ví por primera vez
repetirte mil veces quien eras para mi
todas las cartas que devolví
extrañarte... simplemente extrañarte