“Podrás volver a recuperar la ilusión cuando seas capaz de liquidar por completo las tinieblas del pasado.”
El relato de una ruptura emocional no se hace sin injusticia. No es para que la lea nadie conocido. No lo va a entender. Tampoco para la persona con la que se rompe, no es una carta. Ni siquiera para releerla después de haberlo escrito. Terminar una relación que ha ocupado una parte importante en tu vida es cortarte un pedazo de cuerpo. Esa evocación no tiene nada de poético. Es completamente real. En apariencia el cuerpo sigue íntegro pero su áurea está deshecha,
Tuvo que llegar un día para no continuar. Todos los finales están pre-escritos y no hay ningun final como hipótesis que prescriba del todo. Es el coco, es una de las concreciones de lo adverso que nos persigue. No podemos escondernos de ello.
Tras la ruptura se movieron muchas cosas que el simple hecho de variar la frecuencia, intensidad y sentimentalidad de nuestras citas. Se movió el mismo hecho de creer en el otro e incluso de experimentar la necesidad de explicarle razones.
Pero yo no iba a olvidarla ni ese iba a ser mi objetivo. Ella me dejaría lleno de anécdotas y de momentos que difícilmente igualaría con otros momentos de intimidad con otras personas. Ya no estaba dispuesto a seguir sufriendo por ella. Esa es la función de la ruptura: desconectarte del laberinto que te genera ansiedad, antagonismos insolubles y discurso estéril.
El temor a perder a alguien querido en primera línea de protagonismo sentimental termina por convertirse en una gestión del contacto, en una ciencia de la distanciación. Eso funciona sometiéndote a dosis menores a aquellos por quienes pusiste tu corazón en una balanza y antes de desangrarte del todo lo recuperaste para reempalmarlo de nuevo y dejar que siguiera latiendo para otros poemas.
La ruptura, que en un su primera mención tiene sabor a hiel, pasa a ser un recurso indispensable para continuar disponiendo de un equilibrio fundamental para vivir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario