
"Diciembre del 2004 llegaba y con el también llegaba la temporada de menos calor en la región, por fin el uso del ventilador ya no era tan necesario por las noches y solo se prendía para auyentar a unos cuantos mosquitos que despistados aparecían en estas fechas, despertaba de nuevo volteando a mi lado izquierdo, faltaba de nuevo su mano sobre mi cadera o sobre mi brazo y a mi me faltaba el sabor de su boca, "maldito infiel" pensaba para matar el "como te extraño" que antecedía, aún no me acostumbraba a la carencia de Daniel en el amanecer al inicio del fin de semana, aún con el calor extrañaba el suyo, me imaginaba mi semblante al despertar sintiendo su falta, comenzaba la lucha rutinaria entre el extrañarlo y guardarle rencor.
Mientras me preparaba para el baño repasaba mis pendientes, necesitaba comprar la despensa y también todo lo necesario para ir adornando la oficina aunque siempre se me haya hecho una tontería comprar imágenes de árboles nevados para festejar navidad; Doblemente tonto se me hacía comparlos en Yucatán con las temperaturas que alcanzábamos aún en invierno, aprovecharía para comprarme mas ropa, mas zapatos, algo mas para mi, quería y necesitaba consentirme.
Era el primer sábado de diciembre y había apartado esta fecha para hacer las compras de adornos necesarios en Mérida tanto de la casa como los encargos para los cubículos de mis compañeras de trabajo, además seguiría el consejo de Alicia, mi amiga y compañera de vivienda quien pensaba que caminar y mantenerme ocupada eran una buena terapia para que dejara de pensar en "el imbecil ese" o mi exnovio que hace un par de meses había ganado a pulso las dos primeras letras de este calificativo tras haberlo descubierto por sorpresa, en su domicilio conocido semidesnudo junto con una igualmente semidesnuda y conocida. Aún recuerdo esa sopresa para los tres: regresaba del trabajo y quería dejarle un presente por cuatro años de aniversario junto con una tarjeta y una invitación esa noche a mi recámara y a mi cuerpo para dejar que su imaginación volara, sería tan atrevida como siempre lo había sido y tan sumisa como el me pidiera que lo fuera, mi único límite sería su cansancio. Aprovecharía que el estaba en Mérida para dejar en su casa los regalos, su auto estaba ahí, pensé que algo se había complicado para el pero para mi sería la opotunidad de darle en persona lo que había planeado como sorpresa, la cual al fin se dió cuando lo ví a través de la ventana de la sala abrazado a ella, "su gran amiga", con los senos al aire y con la única prenda íntima que tenía del color favorito de el.
Aún recuerdo esa tarde cuando los descubrí, todavía siento como se fueron volando en instantes los planes de vivir juntos, de poner una tienda de ropa y 4 años de noviazgo, en esos momentos, me imaginaba que no era la primera vez que, según el, tenía que viajar a Mérida desde Valladolid para ´"atender unos asuntos". Aún dos meses después la frase "¡Rocio, eres una pendeja!" salía frecuentemente entre murmullos matizados con rabia de mi boca y las ganas de llorar de coraje todavía empapaban mis ojos, la autotortura no esperaba y llegaban a mi mente escenas de su rostro mientras hacíamos el amor, su sudor y su excitación, su torso desnudo, esa energía fundida en un abrazo, todo eso pero no conmigo, de nuevo recordaba a la zorra esa sin sostén, la imaginaba sobre de el, por petición de el, recordaba que mas de una vez recorrí de la misma manera la sala tras salir de la regadera después de refrescar nuestros cuerpos y calmar nuestro deseo de más... nunca funcionaba pues volvíamos a encenderlo semidesnudos, así tal cual los encontré, sabía entonces que interrumpía lo que tantas veces me tenía como la protagonista de esa escena de pasión... sin mi, con otra.
En ese lapso de auto flagelación no sabía como, pero algo me despertaba haciendo que inmediatamente ese mismo coraje me diera fuerza para recordarme el no llorar... ese era mi propósito: olvidar y seguir adelante... ¡como si fuera tan facil!, mi autoestima estaba tan por los suelos que me sentía no solo engañada sino tonta por dejarme engañar, las peores horas eran las de la noche, lo imaginaba con la otra, dándole las caricias que a mi me había dado, derramando su pasión y líbido, tocándola donde se que es bueno tocando, besando, lamiendo...quizá practicaba conmigo lo que con ella aprendía o viceversa, ¿Por cuanto tiempo fue así?, ¿Qué me faltó para que no buscara a otra?, preguntas que además de eco causaban dolor en mi cabeza..."
Mientras me preparaba para el baño repasaba mis pendientes, necesitaba comprar la despensa y también todo lo necesario para ir adornando la oficina aunque siempre se me haya hecho una tontería comprar imágenes de árboles nevados para festejar navidad; Doblemente tonto se me hacía comparlos en Yucatán con las temperaturas que alcanzábamos aún en invierno, aprovecharía para comprarme mas ropa, mas zapatos, algo mas para mi, quería y necesitaba consentirme.
Era el primer sábado de diciembre y había apartado esta fecha para hacer las compras de adornos necesarios en Mérida tanto de la casa como los encargos para los cubículos de mis compañeras de trabajo, además seguiría el consejo de Alicia, mi amiga y compañera de vivienda quien pensaba que caminar y mantenerme ocupada eran una buena terapia para que dejara de pensar en "el imbecil ese" o mi exnovio que hace un par de meses había ganado a pulso las dos primeras letras de este calificativo tras haberlo descubierto por sorpresa, en su domicilio conocido semidesnudo junto con una igualmente semidesnuda y conocida. Aún recuerdo esa sopresa para los tres: regresaba del trabajo y quería dejarle un presente por cuatro años de aniversario junto con una tarjeta y una invitación esa noche a mi recámara y a mi cuerpo para dejar que su imaginación volara, sería tan atrevida como siempre lo había sido y tan sumisa como el me pidiera que lo fuera, mi único límite sería su cansancio. Aprovecharía que el estaba en Mérida para dejar en su casa los regalos, su auto estaba ahí, pensé que algo se había complicado para el pero para mi sería la opotunidad de darle en persona lo que había planeado como sorpresa, la cual al fin se dió cuando lo ví a través de la ventana de la sala abrazado a ella, "su gran amiga", con los senos al aire y con la única prenda íntima que tenía del color favorito de el.
Aún recuerdo esa tarde cuando los descubrí, todavía siento como se fueron volando en instantes los planes de vivir juntos, de poner una tienda de ropa y 4 años de noviazgo, en esos momentos, me imaginaba que no era la primera vez que, según el, tenía que viajar a Mérida desde Valladolid para ´"atender unos asuntos". Aún dos meses después la frase "¡Rocio, eres una pendeja!" salía frecuentemente entre murmullos matizados con rabia de mi boca y las ganas de llorar de coraje todavía empapaban mis ojos, la autotortura no esperaba y llegaban a mi mente escenas de su rostro mientras hacíamos el amor, su sudor y su excitación, su torso desnudo, esa energía fundida en un abrazo, todo eso pero no conmigo, de nuevo recordaba a la zorra esa sin sostén, la imaginaba sobre de el, por petición de el, recordaba que mas de una vez recorrí de la misma manera la sala tras salir de la regadera después de refrescar nuestros cuerpos y calmar nuestro deseo de más... nunca funcionaba pues volvíamos a encenderlo semidesnudos, así tal cual los encontré, sabía entonces que interrumpía lo que tantas veces me tenía como la protagonista de esa escena de pasión... sin mi, con otra.
En ese lapso de auto flagelación no sabía como, pero algo me despertaba haciendo que inmediatamente ese mismo coraje me diera fuerza para recordarme el no llorar... ese era mi propósito: olvidar y seguir adelante... ¡como si fuera tan facil!, mi autoestima estaba tan por los suelos que me sentía no solo engañada sino tonta por dejarme engañar, las peores horas eran las de la noche, lo imaginaba con la otra, dándole las caricias que a mi me había dado, derramando su pasión y líbido, tocándola donde se que es bueno tocando, besando, lamiendo...quizá practicaba conmigo lo que con ella aprendía o viceversa, ¿Por cuanto tiempo fue así?, ¿Qué me faltó para que no buscara a otra?, preguntas que además de eco causaban dolor en mi cabeza..."

1 comentario:
Así pensamos muchos cuando somos engañados; como Rocío. Pero sé que pronto se repondrá y saldrá avante, que llegarán nuevas y mejores cosas a su vida. Esperemos el siguiente capítulo :D
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