martes 15 de diciembre de 2009

Los invitados

Tu recuerdo entró el día de hoy como invitado pero sin invitarle a pasar como siempre lo hace, se queda aquí conmigo infelíz del mal trato que sabe le daré pues he decidido ignorarlo... aunque necio, como se sabe; me ignorará aún más sabiendo que su bien reside en mi mal... mal lo ignoro, mas tiempo decide quedarse, mucho más te recuerdo y aún mas te ansío... será una larga noche con el y sus detalles, esos que se quedan ocultos, residentes y dormidos en mi esperando a que llegue el ingrato invitado para despertar y cual vecino escandaloso armar una fiesta en la que el pasado es su salón de fiestas.

Comienzan los detalles brindando por esos ojos y esa sonrisa, gritan escandalosamente tu nombre y entonces es cuando se dibuja todo tu rostro, el recuerdo comenzó de manera cruel pues después de dibujarlo lo matizó con expresiones, los detalles hacen lo propio... poco a poco no solo han dibujado tu cuerpo entero, también todo tu cuerpo, le han agregado incluso un lugar y el inicio de una historia a la cual le hace falta un partícipe... sin piedad me arrastran a la juerga.

De repente el comienzo de una noche está ante mis ojos, frente a ti y todo aquello que llenaba ese momento, tu mirada cómplice me abrazaba aún más que tus brazos en anteriores ocasiones, la mueca de invitación al llano de tu habitación sin generar el más mínimo ruido, los detalles enfilaban uno tras otro sin cuartel, el aroma de tu cuerpo era sin duda un golpe bajo del torbellino generado por ese recuerdo hasta ese momento, cuando el sabor de tus labios entró sin darme cuenta a escena sacudiendo mi cerebro, no había marcha atrás, ya estaba envuelto y todos estos invitados no anunciados me llevaban ahora a la intimidad de tu cuerpo desnudo en la penumbra apenas iluminada por una inocente vela, era un viernes de mayo y el calor era mi mejor aliado en ese momento, fue cuando me di cuenta que el recuerdo no estaba solo, había más invitados esa noche jugando con mi memoria.

En esa agitada fiesta de detalles llegaron todos esos que te describían con punto y coma: Lunares, curvas y texturas desfilaban por mi mente, tu rostro ruborizado apenas perceptible en la oscuridad al descubrir mis dedos jugando a explorar las laderas de tus humedas formas mientras mi lengua hacía lo propio en el calor de tu boca, tus ojos cerrados y tu aliento apresurado y reprimido para mantener el silencio, no supe cuando un recuerdo me tiró de una zancadilla al hacerme sentir el paso del tiempo entre candentes caricias contrastadas con lo inexperto de estas, tu boca exploraba todo aquello que antes solo era factible sentir mas no tocar, los detalles me hicieron sentirte nuevamente tocándote, besándote, apretándote en mi pecho como si quisiera fundirte conmigo, mas allá del cuerpo en el cua ya éramos uno.

Toda esa tortura de recuerdos y detalles me llevaron entre gemidos y sudor por diferentes rincones de tu cuerpo, cada centímetro de tu piel se hizo presente como si esa noche fuera la de esa historia, cada posición en la cual te veía postrada frente a mi fue mas allá de lo generado por esa ola de recuerdos, cada frase y palabra susurrada a la altura de mi cuello hacía mis oídos terminaron por completar la historia de esa noche la cual estaba llegando a su fin en mi memoria como si todos estos invitados se hubieran cansado de castigarla haciendo mas cruda tu ausencia, de repente el último recuerdo de la larga lista me llevó de la mano a ver tu rostro con un hilo de sudor bajando por tu frente mirándome mientras abrazada a mi te acercabas para besarme...

La tortura de recuerdos fue cruel al hacerme despertar de ellos sin ti, pero contigo en mi memoria.