Una de las cosas que mas recuerdo de mi infancia son mis cumpleaños festejados por los padres, cuando me pongo a recordar aquellas cosas que conformaban esos festejos entre niños mudando dientes que sin importarles este hecho sonreían a la cámara codak portatil (esas de plástico negro rectangulares con flash cuadrado, sobre la misma) portando una serpentina color rojo, los pasteles de diversas formas (¡ah como recuerdo sobremanera ese en forma de barquito con su vela de número 6!) y las coca colas de envase familiar no puedo evitar un suspiro de nostalgia y alegría al pensar que a pesar de tener una infancia apretada fue feliz y endulzada con momentos como esos.
Desde esas épocas, los cumpleaños han sido desde menos emotivos hasta estresantes, los hay tristes como esos de epoca puberta, donde las hormonas están mas locas que uno mismo al pensar que todo el mundo está en tu contra, están los cumpleaños de escuela, en donde un examen puede ser tu único regalo, sin dejar atrás los cumpleaños locos y los primeros en donde una noche se resume al mejor regalo de tu vida.
Mis últimos cumpleaños han sido mas bien solitarios... de oficina, con uno que otro despistado que hace caso de los recordatorios en línea y te manda una "calurosa felicitación" virtual a través de un mensaje instantáneo o vía celular(¡algo es algo!), sin embargo; Esa sensación de soledad persiste... y me hace pensar que en realidad no tengo tantos amigos o tantos conocidos o simplemente no es una fecha que muchos recuerden, no se... de hecho me estoy acostumbrando a los cumpleaños solitarios, en donde el mejor detalle es un pingüino a manera de pastel atravesado con una velita y una sonrisa acompañada de un "¡me acordé!".
No es que sean malos, tampoco que sean los peores, simplemente es una manera diferente de percibir los detalles, de valorar lo que ya pasó durante otros años (como ese pastel en forma de barquito) y de pensar en que un ciclo mas de 365 días pasó dejando un año mas de experiencia, de recuerdos, de gustos, placeres, dolores y sinsabores... ese día a día que no vemos pero que termina pasando entre nosotros recordándonos que el conejo del país de las maravillas tenía la razón al celebrar el no cumpleaños, que el celebrar es meramente circunstancial.
Gracias a ti por darme el mejor de los regalos el día de ayer en mi cumpleaños: ¡tu cariño! Y ahí estaré, para dejar que las circunstancias hagan lo que se les de la gana y el día sea lo de menos... al fin y al cabo, ¡solo se trata de un año mas!
jueves, 18 de junio de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
