Con fecha y hora para vernos salimos, casi sin creer que estaba frente a ella le dí un abrazo tímido, creyendo que se esfumaría inmediatamente después de tocarla como si de un sueño se tratase, mucha charla, dos cafés para cada uno y una cena en el centro habían sido los mitigantes de la ansiedad y los elemento para callarme la boca y no pasarme la tarde adulante sobre lo bien que se veía aunque no pude evitar decirlo en unas cuantas ocasiones mientras disimulaba lo contento que estaba por volver a verla después de tanto tiempo, después de todo no mentí: lucía muy bien, olía como siempre había recordado que olía y se le notaba alegre.
El tema principal giró alrededor de su roptura, una relación que tras muchas diferencias terminó por distanciar y separar, "¿Quién puede ser tan tonto para dejar a esta mujer?" me preguntaba cabilando mientras la observaba discretamente cada que volteaba, al parecer el sueño de muchos llega a ser la pesadilla de otros tantos.
Decidí cobrar la apuesta que nos había llevado a vernos, terminamos con un beso y el "ojalá que volvamos a vernos" obligado, cada quien tomó su camino, me sentía raro...
Pasó un tiempo para la siguiente llamada, el siguiente mensaje tardó aún mas, pasó lo que había pasado anteriormente: tras la búsqueda y las llamadas se asomaba de nuevo el olvido, había sido grato pero ya no necesario tras reencontrarse con mas personas que obviamente la llenaban más, con quien si tenía interés de salir en otras ocasiones e incluso compartir mas que una café y una charla, entendí sin palabras y con mucha experiencia anterior sobre su trato corroboré que si bien había sido de ayuda no me necesitaba más, entendí porqué me sentía raro esa noche.
Llegaban unas vacaciones cortas, ingenuamente y necio tras el claro mensaje por su parte volví a llamarle, tenía que salir de la ciudad pero quizá regresando podría verla, salir una noche por un par de tragos pero sobre todo... verla, sin embargo había planes que se lo impedían, incluso los siguientes días, "posiblemente la siguiente semana", Afortunadamente la siguiente semana cerré trato con dos clientes más en la sultana del norte generando muy buenas ganancias a mis bolsillos pero sobre todo el viaje a esa ciudad me absorbió impidiendo que pensara en verla o llamarle, algo me decía que simplemente no debía para evitar ser rechazado de nuevo.
El día de su cumpleaños se acercaba y pensaba en invitarla a comer, le llamé sin respuesta pues ya estaba comiendo y tras escuchar el motivo de la llamada me invitó a festejar junto con su grupo de trabajo, acepté y hace 8 días me presenté con uno de tantos regalos que ya tengo como pendientes de entrega, ese día fue quizá donde me cayó el 20 sobre lo que realmente significaba para ella, mi conciencia me ponía en la cara un "te lo dije" y mi autoestima reclamaba mi necedad, entendí entonces todo el proceso anterior.
Durante esta semana me la pasé reflexionando y mandé un último mensaje en el cual ofrecía llevarle o enviarle un vino blanco que inocentemente compré para que celebrara que por fin se mudó, recibí respuesta pero no sobre el día para llevárselo ni mucho menos la dirección...!que bueno estaba el vino!
En fin... es hora de reconstruir mi autoestima sin estar esperanzado a ella =)"
Después de 3 años, por fin es hora de cerrar este blog, gracias a todos los que por accidente lo leyeron y a los que por accidente pidieron leerlo.

1 comentario:
Gracias por compartir mucho más que letras, un abrazo y un beso!!!
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