Estimado Yo incomprensivo, te escribe el yo comprensivo.
Espero calmar con esta carta toda la ansiedad que nos causa esta ruptura, sobre todo a ti.
Entiendo tu frustración, la amabas, la amábamos, pero ha decidido seguir su camino sin nosotros, lo mejor que debemos hacer es darle el espacio que pide, hemos aportado a todo para que esto nos esté pasando, no dimos lo que su nuevo novio, este que conoció hace apenas dos meses, le da, no dimos el tiempo que nos pidió y sobre todo, no la hicimos sentir como la prioridad que ella debía ser para nosotros.
Es cierto que siempre buscamos que fuera nuestra pareja para toda la vida, nos vimos envejeciendo junto a ella, de la mano, con su amor, su comprensión, y todas esas cosas que ahora extrañamos de ella, sus palabras, su aliento, su sonrisa y esas atenciones que nos curaban el alma y nos hacían sentir queridos y cobijados por una mujer que, además de hermosa, era tierna y amorosa... Pero no se lo dijimos a tiempo y eso le dolió mucho, te invito entenderla tal y como yo la he logrado entender.
El 24 de diciembre nos mandó un mensaje, dejó claro que no nos quería lastimar, que pedía a Dios por nosotros a diario, por los dos para que estemos bien, por ti a pesar de toda tu incomprensión y por mi, quien le respondió por mensaje que también la extrañamos, que le deseamos todo lo mejor, que se merece lo mas lindo e intenso que está viviendo con alguien más, con esa persona que llegó a su vida y la llena de todas las atenciones que nosotros no le dimos por querer disponer de dos días para nuestras cosas, por caer en la rutina en la que caen las parejas que viven juntos, por trabajar y por querer crecer profesionalmente, le dijimos... bueno, le dije por mensaje que la soltábamos, que la amamos (bueno, yo la amo por comprenderla y saber que hemos fallado en esta relación, ¡Sabes que no puedo odiarla!) y que le deseo lo mejor con esa persona que ha llegado a su vida en el momento que mas lo necesitaba por no haberla puesto en la prioridad que merecía, le dijimos... ehm, le dije, que merece dormir con esa persona maravillosa que ha venido a rescatarla de nosotros, que de corazón, ojalá viva intensamente este nuevo amor, también le he dicho que tú, ¡Con algunas omisiones claro!, me estás ayudando a superar las horrendas noches cuando la pensamos con alguien más, no quise profundizar en este aspecto, pues este proceso de ruptura también le duele a ella, me lo ha confesado: nos lleva dentro de ella a los dos (bueno, a mi por responderle de forma comprensiva claro) y no es que nos haya desechado, que eso jamás lo pensemos, así que, mi gemelo incomprensivo, debemos estar tranquilos porque ella está bien, nos desea lo mejor, pide a Dios por ambos, no nos desechó y sobre todo, también nos extraña, al final, le dije que ojalá algún día en unos meses, podamos vernos como viejos amigos, que nos dé oportunidad (o bueno, me de a mí, porque tu no la comprendes) de extrañarla y cerró la conversación mandando besitos después de desearnos feliz navidad, podemos estar tranquilos... bueno, ¡Yo al menos lo estoy!
PD. se le ha notado algo incómoda cuando le mencioné lo de dormir con alguien más, creo que no debí hacer alusión a que ya sabemos que coge con su nuevo novio cuatro días después de que nos ha pedido sacar nuestras cosas de su departamento empacadas en bolsas de basura, ¡Pero hey!... es lo mas normal que pasa en las relaciones cuando alguien rehace su vida... ¡Comprendamos!, todo mundo lo hace y el sexo está implícito en el proceso de duelo de mucha gente, ella está sufriendo aunque no lo queramos creer, cogiendo y durmiendo con otro, pero yo se que es verdad que nos extraña.
Mi querido e ingenuo (por no decir tibio y pocos huevos) gemelo comprensivo, eres un pendejo.
Tal parece que toda tu razón gira en seguir sintiéndote la víctima que busca un ligero apapacho para sentirte mejor desde la esquina de la comprensión, para sentirte bien ante este dolor de nuestra ruptura con ella que, aunque no lo creas, desde el fondo de la incomprensión me duele mas a mí, es precisamente mi dolor ante las cuestiones que inundan mi parte de nuestra mente al no comprender, la que nos tiene a los dos demasiado pendejos y tristes. Te explico.
Ese nuevo novio, al que conoció hace apenas dos meses, nunca supo de nosotros, recuerda que solo era el compañero que, ante nuestro conocimiento, solo la pretendía pero al que ella jamás le daría entrada por amarnos a nosotros, el que la iba a dejar, el que la iba a traer y el que escuchó como se refería a nosotros dos seguramente como el ex, al que estaba superando, con el que hace meses no veía aunque estuviéramos como idiotas esperando a que llegara, ese que no le daba tiempo, que no la sacaba a pasear, que no convivía mas que con ella y aún así, no la tenía como prioridad absoluta por tener otras cosas que hacer, ese nuevo novio mi querido gemelo comprensivo, desde la primera vez que ella nos negó, supo perfectamente que decirle, como ganarla, que ofrecerle y por donde llegar cuando tu y yo, estábamos confiados en que solo era alguien más como tantos otros que la buscaban por ser tan hermosa, pero que a diferencia que los demás, este si le gustó y, aunque te duela en tu racionalidad, le gustó mas que nosotros. La primera cosa que jamás comprenderé, es porqué no nos dijo la verdad.
¿Te acuerdas cuando nos decía que llegaba tarde porque su jefe no se iba y el nuevo novio afortunadamente estaba en la oficina todavía y le daba aventón a casa para que la pobre no llegara sola?, ¿recuerdas cuando llegaste muy tarde y no tenías tus llaves y ella había ido a cenar con todos sus compañeros y, a pesar de que estábamos afuera como pendejos esperando, prefirió seguir con el mientras se nos helaban las nalgas en la fría banqueta? otra cosa que no comprendo mi tonto gemelo, es porqué nos seguía diciendo que nos amaba si desde ahí, 14 días después de conocerlo, ya estaba decidiendo que no quería seguir nuestra relación, ya era su decisión... y no era favorecedora para nosotros.
¿Te acuerdas de su fiesta de fin de año cuando llegó feliz al cerrar la puerta pero inmediatamente después de eso al vernos, frunció el ceño, comentó que ya dejaría de frecuentarlo pues ya había estado muy intenso este pretendiente diciéndole lo rica que estaba, pero que no era su tipo y que además se notaba que era de los que buscaba lo mismo con otras chicas, quizá aquí si me ganes y comprendas tú, porque cuando sabía que había competencia, decidió ir al gimnasio de su empresa después de años de no asistir a uno y además... lo compartió en su estado.
¿Recuerdas cuando después de hacer el amor comenzaba a platicar de él o cuando tras leer un mensaje en la noche y sonreír al leerlo te preguntó de la nada cuanto te medía a ti?, no hay peor ciego que el que no quiere ver... o la quiere ver comprendiéndola.
Por último mi tibio gemelo, no quiero recordarte el primer fin de semana que sabíamos estaría sola con él, solo 4 días después de habernos sacado de su casa y de su vida, viendo cuando dejaba de ver el celular desde las 8 de la noche y volviendo a verlo hasta la 1 de la tarde del otro día, cuando tu y yo, conocemos muy bien que pasaba cuando estaba con nosotros y lo último que miraba, era el bendito celular.
Al día de hoy, no comprendo desde mi remarcada naturaleza incomprensiva como es que alguien que dice sufrir por un duelo de ruptura puede aventarse tal maratón cogiendo con una persona que lleva tratando apenas dos meses, durmiendo ya con él, quizá en la misma cama en la que ambos lo hacíamos y venir a decirnos que no pensemos que nos ha desechado, que ella también sufre en este proceso, que nos lleva dentro (cuando claramente lo que único que tenía dentro en estos días fue a él) sin recordarte que nos dijo una y otra vez que no nos dejaba por este pretendiente, pero a los cuatro días ya habían pasado del cortejo a las posiciones, gemelo, de verdad no lo comprendo.
PD. Espero que la próxima vez que vuelvas a chillar por ella con las lágrimas que siempre sacas cuando la recordamos, te la imagines abrazada, durmiendo junto a él, quien se la acaba de coger en todas las formas en las que nosotros nos la cogíamos, en la misma cama que llevaste a su casa, esa en la que mirándote a los ojos te juró que jamás le daría entrada y que no pensáramos mal, que solo era uno más que la rondaba pero que era seguro lo que sentía por nosotros, donde también nos juró que no nos lastimaría (ya sé que te dijo que no lo quería hacer, pero lo hizo) y donde platicaba de su pretendiente después de haber hecho el amor con nosotros.
Te lo mereces por comprensivo pendejo.