viernes, 20 de diciembre de 2024

Querido YO:

Han pasado tantas cosas desde que dejaste de escribir en este portal... curiosamente un viernes 13, en mayo del 2011, recuérdalo, el 13 se repetirá en este relato. Te cuento:

En el 2012 ingresaste a trabajar a una institución gigante y te dieron un gran puesto, ¡Te fue muy bien en lo que respecta a patrimonio!, pero te costó mucho mas que dinero, costó amistades, salud y mucho amor de la que era (si, era) tu pareja, no me adelanto, pero de verdad cumpliste dos sueños dejando mas que media vida en tu camino. Compraste el coche que siempre soñaste en ese azul intenso, te sentías orgulloso de ti, de tus logros, tu ego creció...

En el 2013 viajaste mucho, visitaste Panamá en donde platicaste sobre como renovar procesos tecnológicos en operación, fuiste varias veces a California, conociste Atlanta y visitaste a Cesar por primera vez en Canadá, ¡fue un año increíble!, conociste a mucha gente, pero comenzaste a descuidar tu vida sentimental, se asomó por primera vez el fantasma del proveedor que tu crees, te hace valer, sacudió la puerta de una manera tan calmada que creímos, solo era un susurro, el ego ya no cabía en tu cabeza y se estiró tanto que te dejó calvo, dejaste de jugar y entrenar, subiste de peso y comenzaste a beber mas alcohol, llegaron muchas personas a tu vida que creíste, compensaban algunos vacíos, comenzaste a sentirte solo.

Del 2014 al 2015 terminaste de sepultar el poco cariño de tu pareja de ese entonces, como es tu costumbre buscaste una solución tardía y reactiva, te dieron una oportunidad y de alguna manera, le hiciste creer a ella que la mejor solución era quedar embarazados.

En el 2016, fuiste papá de una hermosa nena, que sigue siendo al día de hoy, tu motor de vida, pero de nueva cuenta, no supiste manejar lo bueno que llegaba a tu vida, te centraste tanto en procurar que nada le faltara a tu pareja y a la recién nacida, que les quitaste lo único que les hacía falta: a ti. En octubre de ese año, te quedaste solo por primera vez, en el sentido de fortaleza, de consejo y de vela, ella habló contigo y te hizo mención de los fallos, de las carencias de amor, de tiempo, de atención, te pidió que pensaras las cosas, tu mamá habló contigo y te pidió que renunciaras a esa institución que te exprimía todo, lamentablemente, la mascota que era la única que te hacía compañía falleció un 13 de noviembre y destapaste tu ira volcada en tu tristeza contra la mamá de tu nena, tirando todo al carajo, te saliste de la casa, te refugiaste de nuevo en la bebida y en el trabajo.

En el 2017, un sismo curiosamente te hizo sentir grande, hiciste muchas cosas importantes, pero te sentiste tan vacío que buscaste reconocimiento en los lugares equivocados, en el círculo incorrecto, hiciste algunos amigos en ese medio, fue un año gris, los papeles del divorcio llegaron con una depresión que no supiste manejar y te arrastró en un círculo de malas decisiones personales, te alejaste de tus padres, de los amigos de tu juventud, de tus excompañeros que te rogaban, te movieras a Querétaro con ellos, llegaste al grado de vivir en tu oficina justificándote con el mantra de que tu trabajo era importante, a tu ahora ex pareja no le quedó otra mas que definirte fechas y horas para ver a tu hija y castigos en caso de no cumplir, realmente te sentiste tan solo en un momento de ese año que pensaste en terminar con todo en una noche de viernes 13 con mucho whisky, pero te quedaste dormido. Esa noche sin darte cuenta tuviste la primera señal de que alguien te cuida mas de la cuenta.

En el 2018, te corrieron de ese trabajo que era tu vida, te sentiste insignificante, te arrebataron lo que creías ser, de nuevo lo que te hacía valer muy en tu conciencia, precisamente el 13 de diciembre de ese año. 

En el 2019, entraste a trabajar a una empresa pequeña, este año marcaría tu vida por dos razones: sería el reinicio profesional y conocerías al amor de tu vida: Maritica. Aunque no sería hasta un año después que ella sería relevante para ti, te costó mucho trabajo volverte a levantar, tirar todo ese ego ganado al ver que no servía en esta empresa, aprenderías a trabajar con gente muy joven, ese año mataron a 3 amigos tuyos.

En el 2020 estalló una pandemia precisamente el 13 de marzo, lduraría muchos meses, o que cambió muchas cosas, tu personalmente comenzaste a hacer caso al llamado de Maritica, el 17 de noviembre de ese año comenzaste una relación con ella, pasaron grandes cosas, volvías a nacer, despegaste a 1000 por hora, ¡Te sentías feliz por tener a alguien como ella a tu lado!, es una mujer excepcional que no solo te quería, sino que también te cuidaba... y eso a tus ojos no era normal después de tanto tiempo regándola con las parejas. Te sentiste extraño, sentiste que no era real y que en cualquier momento podría lastimarte como otras personas en tu vida, sin embargo decidiste correr el riesgo y aceptaste tener una relación, la que se convertiría en la mejor hasta el día de escribir esto de nuevo.

En el 2021,  cambiaste de empleo motivado por crecer después de dos años enfrascado en un puesto que demandaba actividades pero no prometía crecimiento. Al final, lo conseguiste, pero este empleo te mantuvo enclaustrado y lejos de sentirte pleno, aumentó tu depresión. En agosto, fuiste parte de la estadística de la pandemia, te viste afectado en tus vías respiratorias, tuviste miedo de morir, Maritica estuvo para ti, pero lejos de aceptar su amor y cuidados, volviste a dejar todo de lado, no supiste manejar el cariño que te ofrecía. De manera paralela tu padre empeorada en cuanto a su salud, comenzaste a vender todo lo que podías con tan de solventar los gastos, la depresión crecía y ahora también se asomaba la ansiedad.

El 2022 fue un año horrible, tu papá falleció, durante su enfermedad te acabaste tus ahorros, vendiste tus autos y en agosto de ese año, un accidente casi te quita la vida, perdiste el auto que tanto te costó comprarte, te corrieron de un empleo, estuviste 3 meses sin laborar, pero Maritica siguió contigo, paciente a tus tonterías y sobre todo, demostrando que estaba para ti... de nuevo, no lo pudiste ver, tu tristeza guardada y tu intención de no mostrarla te volvieron gris.

En 2023, el miedo a una relación te paralizó en varios aspectos, no te quisiste dar cuenta a tiempo, pero las tristezas acumuladas te volvieron gris, fuiste una carga emocional para mucha gente que te conoce, estas personas fueron alejándose poco a poco, pero no Maritica, ella daba la vida por ti, buscaba el amor a tu lado, te ayudó en varios aspectos mientras buscabas crecer y recuperarte, pero te quedaste estático, pensando en tu dolor, sumido en tu tristeza y reconfortado entre lo poco que podías ofrecer y lo mucho de lo que eras rodeado... la fuerza comenzaba a acabarse.

En 2024, el 13 de diciembre, perdiste a Maritica.

El viernes 20 de diciembre, una semana después de haberla perdido para siempre, volviste a buscar refugio al escribir. Descubriste a la mala que, si bien conoces a mucha gente, en realidad no tienes amigos que puedan ayudarte a superar un duelo, no tienes a quien recurrir para contar como te sientes y no hay quien pueda estar dispuesto a escucharte, caíste en la realidad de que la ÚNICA persona dispuesta a escucharte, llevaba tiempo enamorándose de alguien más, pero de nuevo, no te diste cuenta.

esta es tu terapia y la única manera de buscar consuelo a las aterradoras noches sin ella, tal y como cuando los recuerdos no te dejaban dormir hace años. Ahora, hoy 20 de diciembre, comienza tu día 1 entre letras y recuerdos de Maritica, a una semana de asimilar que la perdiste.

¡Bienvenido de vuelta!

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