viernes, 20 de diciembre de 2024

Semana dificil

Ha sido una semana horrible, mental, física y emocionalmente, un declive que  iniciaría el jueves 12 de diciembre, aunque una de las partes de esta historia llevaba ya desde los primeros días de noviembre, evaluando una alternativa mas, alguien que pudiera darle todo lo que yo dejé pasar, o mas bien, lo que no está en mi alcance ofrecer, al final de cuentas, nadie da lo que no tiene.

El jueves 12 hablé con ella, tenía un festival al cual asistir, pero la fecha no ayudaba en nada, peregrinos, poco transporte y mucha distancia se combinaban para que desde inicio hubiese decidido no asistir, ahora que lo pienso con la cabeza fría, aunque el festival era sobre mi hija, debí considerar todas las aristas de este escenario para definitivamente cancelar mi asistencia, quizá hubiera sido todo diferente, quizá no hubiera... bueno, el hubiera no existe y solo estoy pensando en posibilidades mías, sin considerar las de ella.

Llegué al departamento el jueves por la noche, pensaba que podría salir a cenar con Maritica, podría ver quizá con ella una serie sobre el libro de García Márquez, platicar, simplemente estar juntos, siguiendo la aburrida rutina que podía ofrecerle con una mala racha económica de la que no he logrado salir y con el poco tiempo que puedo ofrecer debido a este trabajo absorbente al que estoy al día de hoy, atado, Maritica a las 8 pm mandó un mensaje preguntando si había logrado ir al festival de mi hija, respondí que no, me dijo que había salido a cenar con sus compañeros de trabajo y recordé fúrico la insistencia para que yo no llegara al departamento, reclamé por mensajes, poco a poco fui creando el ambiente al que ninguna novia quiere llegar cuando se está conviviendo con amigos y el pretendiente que aprovecha todo aquello que le han contado de ti, como si ya fueras historia, justo en esta parte, comencé a imaginar como platicaba Maritica sobre mí y como el pretendiente usó esto para saber que NO debía hacer y que debía ofrecer: mas tiempo, mas atención, convivir, salir, no rutinas, el mismo guión que siguió conmigo.

El veneno de los celos se sentía denso mientras avanzaba la noche, Maritica ya había dejado de responder mensajes, la noche avanzaba y yo seguía pensando en tantas y tantas cosas... pensaba en todas las veces que me había dicho que su tardanza obedecía a su trabajo, a que había salido con varios amigos, a que solo pedía aventones por conveniencia, pensaba que todo eso era mentira y en realidad la relación ya estaba consumándose con toda esa ventaja de prometer no ser como yo, no ofrecer lo mismo, decirle lo que quería escuchar: que sería opuestamente distinto.

dieron las 2:40 de la madrugada, ya era viernes 13 de diciembre y no me contuve mas, cansado por el sueño, lleno de celos y con la mente envenenada le marqué, "¿Donde estás? - pregunté con un "ahorita te digo" como respuesta, después de eso vinieron las excusas por mensajes, indicando que el alcohol y el mareo la habían hecho titubear y no saber que responder, días después las confesiones sobre esto fueron duras e hirientes: no quizo decirme con quien  estaba para no arruinar su relación con su pretendiente. ouch... se me acaba de salir una lágrima.

Agotado y derrotado intenté dormir, fue en vano, dieron las 7:40, noté que ella había despertado recién al verla en línea, muy triste e iracundo recogí mis cosas del departamento pues entendía que se avecinaba una discusión en la cual ambos saldríamos heridos, molestos, quizá lastimados no solo en lo verbal, sino en lo emocional, Maritica llegó unos minutos después, no me hizo caso, atinó a preguntarme si quería platicar, arremetí con ira a su pregunta, me confesó que se había pasado con el alcohol, después mientras avanzaba el reclamo, las confesiones llegaron, había pasado a los besos con él, estuvieron juntos en la misma fiesta, no quizo llegar, estaba contenta y lo que menos quería hacer era estar conmigo. Me acabo de dar cuenta que al escribirlo, sigue doliendo. Ese viernes 13 decidimos que era mejor terminar, yo cegado por la ira, ella convencida por lo que el ofrecía darle, por lo que demostraba en la emoción de una nueva relación, misma en la que yo fui mencionado pero solo como el ex, el ex con todos los defectos que lela ya NO quería, pero jamás con todas las cosas que la mantenían todavía con ella, al día de hoy me siento traicionado... Y es que es verdad, en muchas cosas fallé, pero jamás iniciaría pláticas con quien pretendiese iniciar algo negando a Maritica o mencionando los defectos que ella conozco, no solo hablo de amor, sino de lealtad, siempre le fui leal, en fin, creo que esto último está de mas.

Ese mismo viernes fue cansado para ambos, yo continuaba reclamando a Martitica, ella respondió con verdades a medias: no había llegado a mas con el esa noche por razones ajenas a mi, no por mi, como si no valiera el estar con ella, no buscaría nada con el... pero quizá, me llené de lo peor que le puedes dar a alguien que no quiere terminar una relación: Incertidumbre. la duda mata, esa noche de viernes viví la peor de mis catarsis en todas las relaciones en las que he estado involucrado, me daba cuenta de que me estaba doliendo mucho, de que no quería perderla, pero lo que mas dolía era el hecho de haberle pedido tantas y tantas veces que si se enamoraba de alguien mas, me lo dijera antes de que doliera, un domingo justo antes me llamó la atención que su pretendiente saliera a colación en una charla después de hacer el amor, ahora recapacito y recuerdo todas las veces en las que lo mencionó, las mentiras piadosas que me dijo sobre el y las verdades a medias que me había confesado.

El sábado le juré no tocar el tema, estábamos cansados. El domingo, tan solo unos días después de haber terminado nuestra relación, ya estaba en un paseo con el, el mismo lunes me preguntó si pasaría temprano por mis cosas, ya las había empacado, el paseo había salido excelente, ya había sido reemplazado por alguien mejor, ahora estorbaba.

El lunes asistí a su departamento por lo poco que quedaba, me dolió verla tan indiferente, me di cuenta que yo no era nadie ya en su vida, ya había dejado de ser el amor con quien quería envejecer y ahora solo era esa persona a quien ya no quería ver. nos dijimos adios.

Ojalá pudiera escribir que el dolor que me hizo sentir cambió mi percepción de ella, que la odio, que no podré personarle lo que me hizo, pero... es muy pronto, en este momento todavía quisiera que esto no hubiera pasado, siento que no la puedo dejar de amar, pienso que le pido que soy capaz de aceptar todo con tal de que no se vaya de mi vida, creo que soy un estúpido por pensar todo esto de alguien a quien ya no le importo en el plano sentimental, pero en este momento la mitad de mi alma está con ella, una cuarta parte no sabe a donde ir y solo la parte restante está conmigo. Ya no puedo escribir.

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